DEL PMT A MORENA

Si bien el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) fundado por Heberto Castillo y Demetrio Vallejo buscó desde sus inicios la construcción de una Patria nueva con base en las posiciones progresistas y de avanzada de muchos mexicanos que participaron en esos dos grandes movimientos, el ferrocarrilero de 1959 y el estudiantil de 1968, además de otros como el Movimiento de Liberación Nacional, a la lucha política emprendida en la década de los 70 del siglo pasado, se fueron sumando mexicanos de todas las condiciones sociales, oficio o profesión para impulsar la lucha de los trabajadores del campo y de la ciudad por la independencia económica y la soberanía nacional.

Fueron tiempos durante los gobiernos de Echeverría y López Portillo donde ejercer tus derechos constitucionales eran sancionados con cárcel por los gobernantes en turno, clase a la que por cierto en esos momentos servía el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, como delegado del Instituto Nacional Indigenista en Tabasco y en el sexenio de González Pedrero, estaba más preocupado por las odas al PRI cuyo comité estatal dirigía, como autor de su himno. Por eso es que mientras muchos mexicanos luchábamos contra la entrega de los recursos naturales a los gringos por López Portillo al que servía AMLO, no lo vimos en la gran marcha del Museo de Antropología al Hemiciclo a Juárez bajo una intensa tormenta.

Fue la década de la guerra sucia del gobierno contra los luchadores sociales y los grupos guerrilleros que surgieron en varias regiones, de las desapariciones políticas forzadas, entre ellos el de Jesús Piedra Ibarra, hijo de doña Rosario Ibarra de Piedra, que hasta la fecha no ha aparecido, en que en el PMT se sumaron muchos mexicanos acordes por participar en los cambios que el país demandaba de manera pacífica.

El PMT fue creciendo en los estados y en particular en las delegaciones políticas de la capital del país a donde se sumaron maestros, obreros, amas de casa, comerciantes, médicos, estudiantes y mexicanos de todas las condiciones sociales y profesiones, para llamar al pueblo a ejercer sus derechos políticos constitucionales de organización y manifestación en el uso de su soberanía y modificar nuestra forma de gobierno.

Se realizaban congresos delegacionales, estatales y nacionales donde los mexicanos comprometidos con el cambio en México desde posiciones propias alejadas de los arreglos y líneas que Moscú imponía a sus partidos comunistas satélites en el mundo, el PMT con base en la idiosincrasia y costumbres de los mexicanos se organizaba de abajo hacia arriba.

En una de esas Asambleas Nacionales del PMT, una pareja de militantes de la ahora Ciudad de México del Comité Delegacional Cuauhtémoc, se les vio juntos durante los trabajos, incluso, un colega periodista que también militó en el PMT, hace unos años me mostró una fotografía y me preguntó: «¿sabes quiénes son?» y el mismo respondió señalando con el dedo: «René y Lolita». sentados en una butacas al centro del auditorio donde se llevaba a cabo la reunión.

No destacaban aún, como muchos, éramos militantes anónimos porque no buscábamos promoción alguna en un partido sin registro y más con la idea de dar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo por construir un órgano de lucha política para la clase trabajadora, de manera que luego de nuestras cotidianas jornadas de trabajo y estudio, el tiempo que nos quedaba lo dábamos en la organización de este instrumento del pueblo mexicano.

Así transcurría la militancia de un partido de la izquierda mexicana, nacionalista y acorde a la idiosincrasia de nuestro pueblo que la reforma política de Reyes Heroles con la que se abrió la participación en las elecciones para no despertar al «México Bronco» dejó afuera al PMT y fue hasta 1984 cuando tuvo su registro y obtuvo 6 diputados en la LIII legislatura federal, encabezados por Heberto Castillo Martínez, Eduardo Valle Espinoza, Alejandro Gazcón Mercado, Oswaldo Harris Muñoz, José Luís Díaz Moll y Eduardo Acosta Villeda. Demetrio Vallejo que se había separado e ido al PSUM llegó por ese partido como diputado en esa misma legislatura, donde al fallecer, su suplente Alejandro Encinas Rodríguez quedó en su lugar, donde ellos tenían 12 diputados.

El 1 de septiembre de 1985 comenzó esta legislatura y a los pocos días el terremoto que paró el país y con ello, los vecinos del centro histórico y militantes del PMT se movilizaron para apoyar al rescate de las personas afectadas en diversas parte de la capital del país, de ahí nació la Unión de Vecinos de la Colonia Centro (después Unión Popular Nueva Tenochtitlán) con René Bejarano y Dolores Padierna al frente, además de otras, de donde surgió después el movimiento corporativo, al viejo estilo tricolor, de estos militantes de la izquierda, para dar forma a la Coordinadora Única de Damnificados (CUD) desde donde negociaron apoyos para viviendas y dieron forma a su organización política vecinal, misma que vendió caro su amor a quienes apoyaron después políticamente.

Se inicia el corporativismo en la izquierda mexicana donde Lolita se convierte en la jefa de la plaza clientelar de la Ciudad de México con René, para ser los representantes de los damnificados por el terremoto que obtienen todo lo que quieren de Manuel Camacho Solís. Vivienda social, ambulantes y taxis piratas conforman su base social para allegarse recursos públicos en beneficio personal y de sus planes políticos.

Uno de los hermanos de Dolores se convirtió en el más poderoso líder de los ambulantes y de vivienda en la Ciudad de México. Fue así donde después de una militancia sin pena ni gloria en el PMT, inician su carrera política justo después del sismos del 85. Formaban parte de la CUD junto a otros personajes como Cuauhtémoc Abarca, Alejandro Varas, Armando Palomo, Marco Rascón, Javier Hidalgo y Leslie Serna, para ofrecer vivienda social con terrenos y recursos del entonces Departamento del Distrito Federal.

Después, en 1989, fundaron la Unión Popular Nueva Tenochtitlán, la cual fue base fundamental para lo que lograrían más tarde: una permanente y creciente influencia en grupos de comerciantes informales, franeleros, taxis tolerados y rutas de microbús. En ese año se formó el PRD y crean en 1992 la corriente Izquierda Democrática Nacional dentro de ese partido.

Los Padierna–Bejarano, junto con Martí Batres, estuvieron involucrados en la venta de la “leche” Betty, la cual se dictaminó que no tenía valor nutritivo y que el líquido estaba contaminado con excremento, acusación que negaron en su momento pero sin demostrar lo contrario y mucho menos el manejo clientelar de la entrega de dicho producto a los vecinos.

Ya como delegada de la Cuauhtémoc en el 2000, Padierna en su primer año de administración vivió el escándalo del incendio de la discoteca Lobohombo, en el que murieron 22 personas y se descubrieron irregularidades en los permisos de operación del lugar, y se dijo que los propietarios de dicho antro apoyaron la campaña de Dolores, además de que se descubrió toda una red de tratante de personas, sobre todo extranjeras que traían a México ofreciéndoles trabajo en dichos centros de diversión donde las obligaban a ejercer la prostitución.

En esa zona de la Ciudad de México es donde la pareja Padierna-Bejarano centran su control político por los importantes recursos públicos que recibe y la vocación de servicios que tiene el lugar donde se ubica el Centro Histórico. Fue ahí donde las crónicas de la época mencionaban que «<la Nueva Tenochtitlán, liderada por la “honrada” pareja y Batres Guadarrama, ofrecieron casas a los damnificados, pero no sin antes pedirles un anticipo de miles de pesos, que los afectados dieron sin saber que estos serían “misteriosamente” desaparecidos, para dejarlos de nueva cuenta en la calle, pero ahora sin un peso en sus bolsas>».

Después vendrían los videos del «señor de las ligas» ya conocidos por todos y que mostraría como personajes salidos de la izquierda mexicana concebían acuerdos supuestamente para apoyo a campañas políticas, que independientemente de la cantidad y el uso del dinero, es en sí vergonzoso, sobre todo por quien fue secretario particular del Jefe de Gobierno y líder de la Asamblea Legislativa como diputado local.

No olvidemos que la mancuerna ha ocupado diversos cargos públicos y legislativos desde su arranque hace 35 años con la tragedia del terremoto que sacudió al país y en particular su centro político e histórico.

Fue el 2 de septiembre de 2017, cuando la entonces senadora del PRD, Dolores Padierna, después de que Miguel Barbosa, ahora insigne gobernador de Morena en Puebla, dejaron el Sol Azteca, pero antes de irse pintaban a mi paisano de usurero político, de un mal para México, el anticristo como la derecha lo pintaba, a los que ellos se sumaban con más epítetos descalificativos del tabasqueño. Quien diría que ahora Padierna, Bejarano y Barbosa sean sus fieles escuderos.

Lolita, además de delegada y protectora de antros en la Cuauhtémoc, fue asambleista, tres veces diputada federal (1997, 2003 y 2018), senadora de la república. Su pimpollo, fue diputado federal en 1991, diputado local por Coyoacán en 2003, Director General de Gobierno de la Ciudad de México (1997-1999), secretario particular de López Obrador (2000-2002) y era diputado local cuando lo exhibieron pidiendo ligas para poder sujetar los fajos de billetes que recibía por enésima ocasión quizás.

En 2000, dicen sus biógrafos, Padierna y Bejarano fueron determinantes para el triunfo de López Obrador en la capital del país y, seis años más tarde, para que Marcelo Ebrard llegara al mismo cargo, gracias al control territorial que habían retomado, al tener en sus filas a diputados locales y a que aliados suyos gobernaban delegaciones como Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Álvaro Obregón, Tlalpan y Coyoacán.

En 2012 impulsaron la candidatura de Miguel Ángel Mancera, y Padierna se jactaba de influir en su designación mediante una encuesta, dado que tenían presencia territorial en 1,400 de las 1,790 colonias de la urbe, como que ese espíritu priísta que «todos los mexicanos tenemos dentro», como hace poco lo refirió la tlaxcalteca senadora y ex dirigente del PRI, Beatriz Paredes, le salía a Lolita de sus adentros.

En ese año, Padierna y Bejarano recuperaron su fuerza al llegar a gobernar 8 delegaciones de la capital, tener 20 diputados locales (casi un tercio de la entonces Asamblea Legislativa) y representantes populares en estados como Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Michoacán, mientras Lolita asumía la secretaría general del PRD nacional.

En esos 35 años fueron sumando fidelidades, al viejo estilo de la clase política del país que tanto se denunció desde la izquierda, para negociar posiciones como la que tiene su sobrino en el Poder Judicial, las que tienen ahora en la 4T, incluida la vicepresidencia de la Cámara de Diputados, desde donde Padierna ha tenido desafortunadas propuestas legislativas como la última de la desaparición de los fideicomisos, entre ellos el Fonden para auxilio en caso de desastres, el del Cine, del mecanismo de protección a periodistas y activistas de Derechos Humanos, de apoyo a mujeres y otros más, que garantizan que en caso de ser necesarios los recursos que están etiquetados, se utilicen para ello y no tener que esperar, como antes, de que el gobierno diga si hay dinero para ello. Para eso son los fideicomisos, si son mal manejados hay que hacer la denuncia y castigar a los responsables, tenemos un administrador de la justicia.

Entre sus pupilos se encuentra el gringo casateniente de la familia Sandoval Ackerman, que siguiendo su ejemplo y con el apoyo de la mafia del señor de las ligas, buscó imponer como consejera del INE a Diana Talavera, acudiendo a expresiones propias del viejo resabio estanilista tal vez heredadas por el viejo comunista Pablo Sandoval Ramírez, quien por cierto después de Porfirio Muñoz Ledo que instaló la LVII Legislatura federal como presidente de la Cámara de Diputados, mismo que ahora denuestan, ocupó la presidencia entre abril-agosto de 1998.

Es claro que buscan ampliar su número de legisladores, funcionarios públicos y demás en los poderes y niveles de gobierno existentes, pero lo quieren hacer al estilo del PRI, del que se supone sus prácticas eran deleznables cuanto eran opositores, pero que ahora que son mayoría, hay que usarla para obtener todo lo que quieran. Será el espíritu tricolor que llevan dentro.

Porfirio Muñoz Ledo calificó de golpistas a los diputados que pretendieron desconocer la elección de los posibles consejeros del INE, y en verdad de personajes de la calaña de Bejarano, Padierna, Ackerman, Sandoval, Martí, Gibrán (su jilguero) y otros embozados morenistas, debe cuidarse la 4T si pretende transformar el régimen político y con ello las políticas de gobierno en esta década.

A Muñoz Ledo podrán acusarlo de lo que quieran, pero de ser un conocedor del sistema político mexicano y de ser su principal impulsor para reformarlo, nadie le puede negar ese mérito. No olvidemos que en 1997 cuando el partido del gobierno perdió su mayoría, fue el principal operador de la reforma del Poder Legislativo, cuando se tuvo que actualizar ambas cámaras a entornos de pluralidad política que no tenían cuando un solo partido gobernaba.

Por cierto, Amilcar Sandoval y Horacio Duarte, no deben olvidar el párrafo octavo del 134 constitucional para que no se ande promoviendo usando recursos públicos: «La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la Administración Pública, y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener un carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso está propaganda incluirá NOMBRES, IMÁGENES, VOCES O SÍMBOLOS que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público». Las mayúsculas son mías.

Porque parece que lo olvida el delegado federal en Guerrero y el Administrador de Aduanas cuando realizan algo, y todavía el primero en un video pregunta que si está violando alguna ley y eso que fue diputado local y como funcionario federal no conoce las leyes que debe cumplir y hacer cumplir, cuando quieren ser candidatos al gobierno de sus estados, pero realizan las mismas prácticas neoliberales y tricolores que tanto la izquierda criticó.

Lo que nadie puede negar es que, aunque en el movimiento triunfador están negadas las tribus o grupos, estos existen desde mismo día en que se conformó dicho movimiento con personajes de todo tipo, de izquierda, derecha, centro, conservadores, clérigos y muchos otros a los que en su momento Elenita Poniatowska hizo un gesto de disgusto y de rechazo en un evento con el entonces candidato, pero tuvo que apechugar, se trataba de sumar hasta los caciques locales para asegurar el triunfo.

Lo que el paisano presidente olvida es que para que un gobierno tenga los cimientos para la transformación que pregona, necesita el apoyo de su movimiento fuerte y organizado para que acompañe con su actividad partidista, las políticas públicas que están impulsando y eso no está sucediendo, ya que en los casi 20 meses de gobierno brilla por su ausencia, solo se sabe de Morena por sus desavenencias internas y pleitos por sus dirigencias que nadie lo está apoyando, mas que retóricamente.

El pueblo bueno y sabio como dice mi paisano el presidente, les cobrará el incumplimiento de muchas de sus promesas que serían realidad en el momento mismo en que llegara al gobierno, así lo dijo, y que contrariamente, la inseguridad ha crecido más que en los gobiernos de Peña Nieto y Calderón, los feminicidios están al orden del día, las mujeres no son prioridad en la 4T, se van «con el novio» dice Barbosa y después aparecen muertas. Las familias de los desaparecidos ignoradas en Palacio Nacional y reprimidas en Guanajuato. Y de la economía y la situación social, ya ni hablamos.

Es claro que en el 2021 habrá un gran abstencionismo de cuando menos la mitad de los mexicanos que votamos por López Obrador para presidente, desilusionados de su gobierno y de su show mediático, que no es más que un símil de la Mesa Redonda del gobierno cubano que todos los días se mastican los chiquiticos por la televisión de un país donde los medios de comunicación son propiedad del gobierno y donde hablan de todo, aquí en México siempre del combate a la corrupción, menos de lo que necesitan conocer la población.

Al igual que los cubanos que dicen: «oye chico, a mí que me importa saber que tembló en Alaska, cuando lo que quiero saber es porque no hay abasto de alimentos y de productos en las tiendas, porque no hay guaguas en tal provincia o las que hay son insuficientes». Lo mismo decimos los mexicanos: «A mi que madre me importa de que Lozoya revelará esto o aquello, que los conservadores y la madre que los parió, cuando queremos saber donde está la economía del país si no tengo un peso en la bolsa, porqué los delincuentes siguen siendo los dueños de las calles y las plazas públicas, cuando tendremos seguridad y no si la culpa fue de menganito o perenganito».

Porque si seguimos así como sus fanáticos, acusando al PRI, PAN y PRD de lo que le pasa a México, tendríamos entonces que seguir culpando a los de la 4T, porque el 80 por ciento de ellos, funcionarios y legisladores, proceden de esos partidos, incluyendo al mismo presidente que hizo un himno al tricolor y después fue líder del Sol Azteca.

Por ello, así como en su momento, revisando objetivamente la forma en que se daba la campaña en el 2018 y la situación económica, política y social que vivíamos, a pregunta de un funcionario del servicio parlamentario del Congreso sobre cuántos diputados tendría morena en esta legislatura, le pude decir que serían más de 200 y abrió la boca sorprendido pensando que eran muchos cuando el PRI había recuperado la presidencia y manejaba todos los recursos.

La sociedad ya se cansó del PRI y el PAN y van con mi paisano, le dije, al igual que a una asistente del PAN que hizo la misma pregunta y que creía que Anaya ganaría, le dije que no tendría posibilidad, porque la gente de a pie decía que ya estuvieron los dos partidos y no pudieron, ahora iba el tabasqueño.

Pero dos años después de esas elecciones, la gente ya se cansó de nuevo de no ver mejoría en su economía y en su seguridad, cuando las desapariciones crecen, las ejecuciones y los feminicidios también, nada ha cambiado, solo palabrería hasta ahora del gobierno actual y como dice el pueblo, de palabras no comemos ni vivimos. Por lo que los triunfos de Morena serán ahora más cerrados en los distritos, municipios y estados, y no por un resurgimiento de la oposición, sino más bien por el desencanto de la población, de la esperanza del cambio que no se ha concretado.

Me atrevería a decir que en la próxima legislatura Morena tendrá 150 diputados de mayoría y plurinominales, cien menos de los de ahora, pero si son de calidad y no de relleno, será mejor. Sus aliados del PT, el nuevo PES, las Redes Sociales de la profesora Gordillo y el partido del charro sindical, Pedro Haces, quien nunca en su vida a trabajado, al igual que Napito, y que participarán en el proceso electoral, todo indica que así será, le permitirán a la 4T tener la mayoría simple, al sumar más de cien diputados entre ellos.

El pueblo no es tonto, ha dicho el presidente y seguramente en las votaciones del año próximo se los demostrará no acudiendo a emitir su sufragio. Al tiempo y lo platicamos en un año. O cambian de verdad o los cambian.

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LegislativotvH

Sergio Perdomo

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