Curva Superficial de Covid-19 a la baja; la pandemia no cede; por Mario Alberto Medina

 

Leo diferentes medios de comunicación. Es inevitable tener que “enfrentar” información que duele y que preocupa: “La velocidad de transmisión del coronavirus no cede”, “en tres semanas aumentan 130% los decesos por Covid en el país; La capital y el estado de México reportan el mayor número de defunciones”, señalan dos notas del diario La Jornada del jueves pasado.

Del portal de Forbes: “Mike Ryan, el principal experto de emergencias de la OMS, afirmó que la situación por Covid-19 en México es ‘claramente difícil, es desafiante’”. El Universal: “OPS: México con tendencia evidente de aumento de Covid”.  En primera plana de Excélsior: “El Covid-19 mata tres veces más que la violencia”.

La información que todos los días vemos y escuchamos puede calificarse de “aterradora”. Sin embargo, en muchos sectores de la población, o simplemente ni la ven ni la escuchan, porque si bien tienen que salir a trabajar, pareciera que no saben que, en las últimas semanas, las cifras de nuevos contagios y muertes están siendo exponenciales.

En las calles, en los tianguis, en las zonas de comercio, es común ver que un buen número de personas salen sin el cubre bocas, o si lo traen pareciera que lo que les preocupa es resguardar a su cuello del virus. Lo mismo sucede con los comerciantes que a pesar de tener un contacto directo con la gente que pasa frente sus puestos, simplemente les vale traerlo o no.

En el Metro, si bien he notado que la mayoría de los usuarios lo portan, muchos sólo cubren la boca y dejan la nariz afuera cuando la recomendación es cubrirse, tanto una como otra. A esto habría que agregar que muchos de los usuarios se niegan a usarlo y cuando los policías les dicen que es obligatorio traerlo para poder ingresar al sistema, muchos policías han sido agredidos por no dejarlos pasar. Los “vagoneros” son otro foco de infección, pues muchos andan de vagón en vagón ofertando sus productos a gritos, a pesar de la campaña del STC que llama a no hablar, a no cantar, a no gritar porque el Covid también se puede trasmitir así, y aún con cubre bocas.

La culpa aquí es también de la autoridad que pide portar el cubre bocas, pero al final, en aras de una supuesta “libertad”, le permiten al ciudadano decidir si usa o no la protección. Por ejemplo, un buen porcentaje de vendedores del comercio informal callejero no se lo ponen; me pregunto: ¿dónde está la autoridad?, porque si bien tienen necesidad de vender para sacar sus gastos diarios y se les ha permitido salir a trabajar, por qué no se les obliga a usarlo, y si no, de lo contrario, como sanción, no se debería consentir salir a trabajar.

El tema del Covid-19 está siendo aprovechado para descalificar la estrategia del gobierno de cómo está enfrentando este problema de salud. Desde luego que muchas de las críticas tienen razón, como cuando se llama a salir, sin hacer las advertencias pertinentes, aunque, como ya lo he comentado en otras entregas, una buena parte de esas críticas, tienen un interés evidente político de sonarse al gobierno.

En algunos noticieros de la radio, de la televisión y medios escritos se recalca que la estrategia seguida es un “desastre”, lo mismo que a los cálculos hechos por Hugo López Gatell sobre el momento exacto del fin de la epidemia -25 de junio-, y que, por el contrario, de manera lamentable, va en aumento tanto los contagios como las muertes.

Sí, desde luego, se han cometido errores desde negar hacer pruebas masivas en la medida de lo posible para detectar a trasmisores, hasta, una y otra vez, estar haciendo vaticinios innecesarios, o insistir, una y otra vez, que el cubre boca no tiene caso ceñírselo cuando estudios han mostrado la importancia de usarlo. Lo mismo, se han asumido posiciones inflexibles sobre cómo atender la pandemia en el país, pero es claro, de la misma manera, que un modelo matemático por más que lo realicen los mejores especialistas, éste se va a enfrentar con la ignorancia, idiosincrasia, a usos y costumbres y al vale madrismo de la gente que, si no le importa el poderse contagiar, menos le va a preocupar infectar a los demás. Así, cualquier modelo de predicción va a fracasar.


Sí, hay que decirlo, buena parte de la responsabilidad es de nosotros como sociedad, de la gente que simplemente, insisto, “les vale”; pero también de la autoridad que, si bien reprimir no es lo mejor para hacer entender, es cierto que al menos debe hacer llamados más enérgicos y hacer cumplir la ley. Debe dejar claro que el uso del cubre bocas es OBLIGATORIO y que debe estar bien puesto, además de no ir hablando en el transporte público con su acompañante o vía celular.

Medios y comunicadores si bien están en todo su derecho de criticar las medidas tomadas por las autoridades, también es cierto que en aras de golpetear al gobierno en su afán de echarlo, han politizado la pandemia, cuando en estos momentos se necesita que se conviertan en orientadores y no en golpeadores, y podamos entre todos aplanar la curva.

Que no le cuenten…

Bajo la lógica del pasado, y a partir de la ley, el deber del Presidente de la República “no es la de velar por las elecciones” “ni tiene facultad”. Sí, en un Estado de derecho, el Ejecutivo federar debe abstenerse, han señalado funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), y que a quien le corresponde esa tarea es a la institución que preside Lorenzo Córdova. El problema del INE, de Córdova y de varios funcionarios de ese organismo, es que han sido señalados por haber permitido fraudes electorales.

Pero no sólo esto, están acusados de otros fraudes como la imposición de Edmundo Jacobo como secretario ejecutivo del INE, nombramiento que se calificó en su momento como “flagrante violación de la Constitución y la ley”: “Fraude al interior del INE”, se denunció. Por eso, bajo la lógica y la mala experiencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador, éste se asume en “guardián” de las próximas elecciones intermedias cuando es claro que existen “tentaciones” de hacerlo perder junto con toda la 4T. Algo sabe o presiente, claro, el Presidente de la República.

Sergio Perdomo
Sergio Perdomo Casado, originario de Michoacán, cuenta con licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Desde hace 37 años trabaja en los noticiarios de NRM Comunicaciones. Cotidianamente cubre información que se genera en la Cámara de Diputados, INE, TEPJF, TECDMX, noticias y comentarios de información del día a día.

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